¿Alguna vez te has preguntado por qué te salen granos o acné cuando estás bajo mucho estrés? Si es así, definitivamente no es casualidad. Tu piel refleja tus emociones, así que cuida tu belleza interior y exterior, y te lo agradecerá.

Cuando estás estresado, tu cuerpo lo interpreta como una amenaza potencial. Entonces, se pone en modo de defensa y produce hormonas del estrés. Esto tendrá varias consecuencias en tu piel:
Cuando se enfrenta a un aumento repentino del estrés o al estrés crónico, los niveles de cortisol aumentan. Esta hormona, conocida como la "hormona del estrés", incrementa la producción de sebo.
¿El resultado? Los poros se obstruyen, dando lugar a la aparición de puntos negros o granos de acné.
El cortisol tiene otro efecto en la piel: daña la barrera cutánea que la protege contra factores externos (polvo, contaminantes, rayos UV, bacterias, etc.). Por lo tanto, nuestra piel es más sensible y frágil.
¿El resultado? El envejecimiento cutáneo se acelera, la piel se reseca, las arrugas se profundizan y pueden aparecer manchas de pigmentación.
Además del cortisol, el estrés libera otras hormonas. Cada una desencadena reacciones en cadena en el cuerpo y en el tejido cutáneo.
¿El resultado? Dependiendo del tipo de estrés experimentado, estas hormonas pueden causar vasoconstricción, lo que resulta en una tez más pálida. En otros casos, el estrés causa vasodilatación y pueden aparecer enrojecimiento o manchas.
Las hormonas del estrés también pueden provocar la dilatación o constricción de los vasos sanguíneos. Esto reduce la circulación sanguínea y el drenaje linfático.
¿Los resultados? Las ojeras son más oscuras, más pronunciadas e incluso pueden formar bolsas bajo los ojos.

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